La toxina botulínica siempre en manos de profesionales

“Numerosos estudios científicos acreditan la eficacia y seguridad de la toxina botulínica en el tratamiento de las arrugas de expresión”, afirma el doctor J. Víctor García, Presidente de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC). Y es que su eficacia está sustentada en la experiencia clínica adquirida por los centenares de médicos que la utilizan todos los días y consolidada por los resultados obtenidos reiteradamente en miles de pacientes, en los que las expectativas han sido plenamente satisfechas. Su seguridad se sustenta en el hecho de que se trata de un medicamento fabricado por laboratorios farmacéuticos de máximo prestigio y sometido a los estrictos controles de la normativa vigente.

No cabe justificación alguna para recurrir a toxinas botulínicas de desconocidos o variopintos orígenes, llegadas a nuestras latitudes por canales de distribución sin ningún tipo de control administrativo ni sanitario. Amén de otras consideraciones, en estos productos la toxina botulínica (el principio activo del medicamento) suele estas estabilizada en proteínas de origen bovino y/o porcino, que pudieran ser responsables de graves problemas sanitarios, el menor de los cuales podría ser la creación de resistencias.

Tampoco cabe el uso inadecuado del medicamento. Sólo un médico puede estar capacitado y autorizado para, tras el adecuado diagnóstico, adquirirla y administrarla a un paciente. Sólo cabe utilizar un frasco del medicamento para cada paciente y para un solo tratamiento. El paciente además, debe exigir que desprecinten ese frasco en su presencia y que se lo asignen fehacientemente con su nombre u otro dato inequívoco de identificación. El precio de cada frasco no es menor a los 100 euros, por tanto, no hay lugar para tratamientos con precio inferior al mismo. El doctor García es tajante: “Médicos y pacientes debemos revelarnos contras estas irregularidades. No hacerlo sería una irresponsabilidad porque podría tener importantes consecuencias sanitarias”.

Eficacia

“Hoy se persiguen indefectiblemente resultados naturales, a partir de una relajación moderada pero suficiente de los grupos musculares responsables de tales o cuales arrugas de expresión. Para conseguirlo hemos modificado las diluciones del producto, hemos reconsiderado las dosis utilizadas y los puntos de inyección, en su número y situación, hemos variado las instrucciones post-tratamiento, hemos incorporado tratamientos coadyuvantes o complementarios, hemos variado protocolos, etc.”, indica García. Los médicos han aprendido a manejar los péptidos sintéticos, que son moléculas de la toxina botulínica que se emplean en la elaboración de cosméticos, en definitiva, de productos para ser utilizados tópicamente. Evidentemente por el momento, están muy lejos de eficacias comparables a las de la toxina botulínica, pero tienen su papel como tratamientos complementarios sobre todo porque, en manos de un médico experto, se las puede utilizar con sistemas que faciliten su penetración y difusión transdérmicas.

Nuevas aplicaciones y necesidad de formación

La toxina botulínica se ha empezado a utilizar para el tratamiento de la hiperhidrosis o sudoración excesiva, la migraña crónica, el bruxismo y el acné o dermatitis acnéica, que son patologías que tienen que ver con el bienestar de las personas. Pero es que, al tiempo, las indicaciones de la toxina botulínica aumentan en otros ámbitos en los que las implicaciones sanitarias tienen un nivel que trasciende el simple bienestar: trastornos neurológicos graves, oftalmológicos, urológicos, digestivos…

Desde que la toxina botulínica recibió la autorización para su puesta en el mercado español con indicaciones cosméticas, la SEMCC ha promovido múltiples actividades científicas, acreditadas oficialmente como Formación Médica Continuada, para la adquisición de los conocimientos para el empleo de este fármaco; más de 2.000 médicos españoles han realizado estos cursos impartidos por los más prestigiosos y reconocidos especialistas a nivel mundial. Durante los años que este producto lleva utilizándose en España, ninguno de los 600 miembros de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética ha detectado problemas ni efectos secundarios en sus pacientes que no fueran de carácter leve y transitorio, como la aparición de algún pequeño hematoma, que suele desaparecer pasados los primeros días, discretas asimetrías que se resuelven espontáneamente o cefaleas en las 24-48 horas siguientes al tratamiento.

En 2011, la microdevervación selectiva con toxina botulínica se consolidó como el procedimiento cosmético mínimamente invasivo más solicitado en España. Las estadísticas hablan de un crecimiento en la demanda de más de 50 por ciento en los últimos cinco años. En segundo lugar figuran las infiltraciones de ácito hialurónico. “En la aparición y desarrollo de las arrugas siempre existen diversos componentes implicados; así que, en casi todos los casos, corresponderá realizar diversos tratamientos asociados”, concluye García añadiendo que la toxina botulínica tiene un destacado papel en el arsenal terapéutico, pero, tras el imprescindible diagnóstico que sólo un médico capacitado puede realizar, probablemente deberá proponerse en asociación con otros procedimientos.

Fuente: Estar Bien