Los fármacos antienvejecimiento
no sirven e incluso pueden afectar a la salud
22 de octubre de 2008
Ninguno de los fármacos que hay en el mercado
es capaz de frenar el envejecimiento, ni siquiera los
famosos antioxidantes o la hormona del crecimiento,
e incluso pueden ser nocivos para la salud, según
un ensayo del científico Salvador Macip, que
repasa las últimas investigaciones en este área.
En su estudio "Inmortales, sanos y perfectos"
(editada en castellano por Destino y en catalán
por Edicions 62) Macip aborda, entre otro asuntos,
la lucha que el hombre ha mantenido para encontrar
la "inmortalidad" o al menos la máxima
longevidad, en un combate contra el envejecimiento
desde la ciencia.
Desde hace siglos se persigue alguna sustancia que
frene el envejecimiento, objetivo que ha sido el germen
de una "industria gigantesca montada entorno
de productos y estrategias que nos aseguran que podremos
vivir más tiempo" y que moverá,
sólo en EEUU, 50.000 millones de dólares,
sin haber demostrado su eficacia.
Macip (Blanes, 1970), médico especializado
en genética molecular tras nueve años
investigando el envejecimiento celular en el Departamento
de Ciencias Oncológicas del Hospital Mount
Sinai de Nueva York, señala que cualquier artículo
en una revista científica sobre algún
asunto -como los antioxidantes o las hormonas del
crecimiento- es utilizado luego por algunas empresas
para vender sus productos.
Peligro en internet
Internet se ha convertido en un medio habitual para
la promoción de estas panaceas contra el envejecimiento
-antioxidantes, hormonas o derivados de vitaminas-
que no sólo no tienen ninguna eficacia contrastada
sino que pueden ser peligrosos para la salud.
El uso de antioxidantes en la dieta ha sido puesto
en duda desde hace años e incluso hay estudios
que reflejan que existe una relación entre
ellos y el incremento de ciertos cánceres,
como el de próstata, pero, a pesar de estas
"evidencias científicas", un tercio
de los adultos de los países desarrollados
los siguen consumiendo.
La hormona de crecimiento (HGH) -que el organismo
segrega sobre todo en la infancia y pubertad- combate
la pérdida de masa muscular -por lo que es
usada por muchos deportistas o actores- y aunque no
ha mostrado su utilidad en la batalla contra la edad
tiene a su alrededor una "industria en marcha"
que parece obviar los efectos secundarios: diabetes,
hipertensión o cáncer.
También la llamada "medicina regenerativa
antienvejecimiento" es criticada por los investigadores,
que afirman que estos tratamientos "antiaging"
no se basan en ningún fundamento científico,
lo que no ha impedido su éxito.
Hasta el momento sólo algunas investigaciones
contrastadas en animales permiten hablar de cierto
posible control del envejecimiento, como la regulación
de las proteínas relacionadas con la insulina,
o la restricción calórica de las comidas
ingeridas, una vía, no obstante, "poco
práctica y peligrosa", por lo que se están
buscando fármacos que produzcan los mismos
efectos.
Macip alerta de que en EEUU ya hay grupos "que
se la juegan" y practican la restricción
calórica en hasta en un 60%.
Vidas al límite
La esperanza de vida media en el planeta ronda los
75 años gracias a la alimentación o
la mejora sanitaria -que ha vencido a los "depredadores
microscópicos"- y ha permitido que muchos
humanos estén viviendo ahora al límite
biológico al lograr "morir de viejos"
y "no de ninguna enfermedad".
Sin embargo, indica Macip, aunque los avances sanitarios
permiten estirar un poco más la esperanza de
vida -venciendo enfermedades hasta ahora incurables-
los cuerpos siguen degenerándose.
Ante este punto, hay opiniones enfrentadas: los que
opinan que la evolución no ha preparado el
cuerpo humano para resistir más de un cierto
tiempo y los que creen que si la ciencia logra combatir
las enfermedades la longevidad del hombre no tendrá
límite.
A lo largo de la historia hay casos sorprendentes,
como el de la francesa Jeanne Calment, que murió
en 1997 a los 122 años, un ejemplo que según
Macip refleja que una combinación de factores
genéticos y ambientales (entorno, el tabaco,
la alimentación...) facilita una longevidad
natural.
La teoría de la oxidación de las células
que afecta al ADN es una de las más utilizadas
para explicar el envejecimiento y por ello es una
de las vías que siguen los expertos en biogerontología,
así como la investigación sobre las
células senescentes (envejecidas) con las que
el propio organismo combate el cáncer, pero
que a su vez provoca la degeneración del cuerpo.
Fuente: SEME.
Publicado en: Diario
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Mujer , Salud.com,...
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