Surcos nasogenianos en Madrid, Surcos nasogenianos Madrid, Carboxiterapia, Carboxi, Madrid.
La carboxiterapia facial proporciona soluciones
a las bolsas, las ojeras
y el doble mentón.
Carboxiterapia en madrid, carboxiterapia para el tratamiento de ojeras en madrid.
El dióxido de carbono elimina los excesos adiposos, estimula la microcirculación
y permite eliminar el exceso de grasa en el rostro.
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La carboxiterapia consiste en la infiltración de dióxido de
carbono (CO2) en áreas localizadas que muestran acúmulos de
grasa, con la finalidad de eliminar estos depósitos y devolver a
la piel firmeza y tersura.
Hasta ahora, se utilizaba como tratamiento corporal, en muslos, glúteos,
abdomen,… pero el perfeccionamiento de la técnica, su efectividad
contrastada y el desarrollo de nuevos equipos emisores de CO2 abre las puertas
a lo que ya es una realidad: su aplicación en el rostro. El objetivo,
en este caso, es hacer desaparecer bolsas, ojeras y doble mentón,
tres inestetismos irreconciliables con el equilibrio y la armonía
de una cara bonita.
Surcos nasogenianos en Madrid, Surcos nasogenianos Madrid, Carboxiterapia, Carboxi, Madrid.
Redibujar las líneas del rostro
Las bolsas en el párpado inferior, igual que el
doble mentón suelen deberse a un exceso de grasa. La razón
que convierte a la carboxiterapia en una técnica idónea para
hacerla desaparecer es, precisamente, su destacada acción lipólitica,
gracias a la que se elimina el líquido estancado alrededor de los
adipocitos y se incrementa la nutrición y oxigenación del
tejido.
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El resultado es la desaparición de los excesos de grasa visible que
forman las bolsas, con el consiguiente rejuvenecimiento del área
periocular y la desaparición del efecto mirada
cansada.
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Otro más que destacable beneficio es la eliminación de la
antiestética papada (ver foto con los puntos
de aplicación) y el restablecimiento de las líneas armónicas
en cara y cuello. Asociado a esta acción quema-grasa, las infiltraciones
de CO2 también estimulan la microcirculación, por lo que resultan
igualmente indicadas en la corrección de las ojeras, que en muchos
casos están provocadas por una mala circulación.
Acción-reacción
Pero, ¿qué proceso desencadena todos estos beneficios? El
CO2 administrado por vía subcutánea o percutánea provoca
una reacción inmediata por parte del organismo, que al detectar la
presencia del gas envía sangre de forma masiva hacia el área
infiltrada, para intercambiar el dióxido de carbono por oxigeno,
y eliminar el sobrante a través de la respiración.
Esta reacción es la responsable de la reactivación del flujo
circulatorio, de la mejora en la nutrición y oxigenación del
tejido y de la desaparición de la grasa acumulada. ¿Cómo se hace?
Las infiltraciones de CO2 se realizan a través de agujas muy finas,
como las empleadas en mesoterapia. Es un tratamiento ambulatorio que apenas
provoca molestias. Según la Doctora Barranco puede percibirse, como
mucho, una ligera presión que provoca el gas al entrar en el tejido.
En una misma sesión pueden tratarse diversas áreas de la cara,
y gracias a la tecnología avanzada de la que disponen los últimos
equipos aparecidos en el mercado, se logra una distribución controlada
del gas tanto en dosis como en tiempo.
Los resultados se aprecian inmediatamente, desde la primera sesión,
ya que la grasa facial responde muy bien a la carboxiterapia, al no estar
tan influenciada por factores hormonales, como la del resto del cuerpo.
El número total de sesiones varía entre 6-10 veces, aunque
la duración del tratamiento dependerá de cada caso.
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La carboxiterapia facial proporciona
soluciones a las bolsas, las
ojeras y el doble mentón.
El dióxido de carbono elimina los excesos adiposos,
estimula la microcirculación y permite
eliminar el exceso de grasa en el rostro.
La carboxiterapia consiste en la infiltración
de dióxido de carbono (CO2) en áreas localizadas
que muestran acúmulos de grasa, con la finalidad
de eliminar estos depósitos y devolver a la piel
firmeza y tersura.
Hasta ahora, se utilizaba como tratamiento corporal,
en muslos, glúteos, abdomen,… pero el perfeccionamiento
de la técnica, su efectividad contrastada y el
desarrollo de nuevos equipos emisores de CO2 abre las
puertas a lo que ya es una realidad: su aplicación
en el rostro. El objetivo, en este caso, es hacer desaparecer
bolsas, ojeras y doble mentón, tres inestetismos
irreconciliables con el equilibrio y la armonía
de una cara bonita. Redibujar
las líneas del rostro
Las bolsas en el párpado inferior,
igual que el doble mentón suelen deberse a un
exceso de grasa. La razón que convierte
a la carboxiterapia en una técnica idónea
para hacerla desaparecer es, precisamente, su destacada
acción lipólitica, gracias a la que se
elimina el líquido estancado alrededor de los
adipocitos y se incrementa la nutrición y oxigenación
del tejido.
El resultado es la desaparición de los excesos
de grasa visible que forman las bolsas, con el consiguiente
rejuvenecimiento del área periocular y la
desaparición del efecto mirada cansada.
Otro más que destacable beneficio es la eliminación
de la antiestética papada
(ver
foto con los puntos de aplicación) y el restablecimiento
de las líneas armónicas en cara y cuello.
Asociado a esta acción quema-grasa, las infiltraciones
de CO2 también estimulan la microcirculación,
por lo que resultan igualmente indicadas en la corrección
de las ojeras, que en muchos casos están provocadas
por una mala circulación. Acción-reacción
Pero, ¿qué proceso desencadena todos estos
beneficios? El CO2 administrado por vía subcutánea
o percutánea provoca una reacción inmediata
por parte del organismo, que al detectar la presencia
del gas envía sangre de forma masiva hacia el
área infiltrada, para intercambiar el dióxido
de carbono por oxigeno, y eliminar el sobrante a través
de la respiración.
Esta reacción es la responsable de la reactivación
del flujo circulatorio, de la mejora en la nutrición
y oxigenación del tejido y de la desaparición
de la grasa acumulada. ¿Cómo
se hace?
Las infiltraciones de CO2 se realizan a través
de agujas muy finas, como las empleadas en mesoterapia.
Es un tratamiento ambulatorio que apenas provoca molestias.
Según la Doctora Barranco puede percibirse, como
mucho, una ligera presión que provoca el gas
al entrar en el tejido.
En una misma sesión pueden tratarse diversas
áreas de la cara, y gracias a la tecnología
avanzada de la que disponen los últimos equipos
aparecidos en el mercado, se logra una distribución
controlada del gas tanto en dosis como en tiempo.
Los resultados se aprecian inmediatamente, desde la
primera sesión, ya que la grasa facial responde
muy bien a la carboxiterapia, al no estar tan influenciada
por factores hormonales, como la del resto del cuerpo.
El número total de sesiones varía entre
6-10 veces, aunque la duración del tratamiento
dependerá de cada caso. |
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